11 ÔÇô 12 de junio de 1982 ┬á┬À┬á Guerra de las Malvinas y Atl├íntico Sur
Guerra en las Islas Malvinas
Longdon: El cerro que no debía caer
Quien mira el mapa de las Islas Malvinas entiende de inmediato por qu├® Monte Longdon era irremplazable como punto estrat├®gico con una elevaci├│n de unos casi 190 metros del nivel de mar en su parte m├ís alta, se alza a apenas diez kil├│metros al oeste de Puerto Argentino, la capital del archipi├®lago. Desde su cima se domina la vista la ciudad, las laderas bajas, los accesos y los caminos de retirada. Dominar el monte era tener la llave de la puerta de una victoria casi segura. Perderlo significaba que el enemigo pod├¡a llegar a la capital sin obst├ículos naturales de por medio.
El Regimiento de Infanter├¡a Mecanizado 7 “Coronel Conde” de La Plata (el RIMec7) fue el destinado a ese puesto estrat├®gico de combate. Se cavaron all├¡ los pozos, las trincheras que ser├¡an la defensa y estar protegidos de la visi├│n del enemigo, se hab├¡a tendido un ramal o l├¡nea de minas antipersonal a metros de las posiciones hab├¡a emplazadas ametralladoras y solo hab├¡a que esperar
En las posiciones estaba en primera línea: La primera sección, la Compañía B, a cargo del subteniente Baldini, con aproximadamente 45 efectivos. A metros la Compañía C a cargo de teniente Castañeda con 45 efectivos Cerca de 200 electivos más a cargo de teniente Primero Carrizo completando alrededor de 300 efectivos del RIMec7. A eso se sumó el apoyo del Batallón de Infantería de Marina 5 (el BIM5), con aproximadamente 30 hombres. En total, aproximadamente 320 hombres para defender Monte Longdon.
Se llevaba 55 d├¡as posicionados en Monte Longdon cuando comenz├│ la batalla. Desde el 17 de abril, cuando el RIMec7 termin├│ de desplegarse en el cerro, hasta la noche del 11 de junio: 55 d├¡as de fr├¡o muchas veces bajo cero, raciones que nunca alcanzaban, bombardeos navales que llegaban sin aviso, de d├¡a y de noche, y una soledad que pesaba tanto como el viento del helado sur. Ese viento es algo que no se olvida. No soplo todos los d├¡as con la misma intensidad, pero cuando lo hac├¡a en forma fuerte, cortaba la cara como un filo, lastimaba las nariz y las orejas, y te entumecia las manos y los pies. El fr├¡o s├¡ era constante, no te largaba nunca, te sbrazaba y te dolia. El viento ven├¡a y se iba, pero cuando soplaba fuerte se hac├¡a sentir El enemigo que m├ís tiempo pasamos soportando, antes que llegara del ingl├®s, fue el fr├¡o
La noche del 11 de junio
A las 20:30 del 11 de junio se intensificó el fuego de artillería sobre las posiciones nuestras. Los tendidos telefónicos quedaron cortados productos a la intensidad de fuego enemigo que corto los cables. quedando comunicados solo por radio. Efectivos nuestros salieron a reparar las líneas bajo ese fuego y en la oscuridad iluminados solos por las luces de las baterías enemigas en el aire se repararon y se regresó a posición
A las 22:00, cuando todo parecía ser una noche más de cañonazos esporádicos de las fragatas HMS Avenger, Glamorgan y Yarmouth, un paracaidista británico pisó una de nuestras minas en la ladera occidental del cerro. La explosión rompió el silencio de la noche en Longdon. En ese momento para nosotros, empezó todo.
El 3er Batall├│n de Paracaidistas brit├ínico (el 3 PARA), bajaba y se acercaba , bajo las ├│rdenes del teniente coronel Hew Pike, apoyado por seis ca├▒ones de 105 mm del 29┬░ Regimiento de Artiller├¡a Real y con el 2do Batall├│n de PARA en reserva. El desembarco inicial fue de 450 paracaidistas, que con el apoyo de infanter├¡a adicional totalizaron entre 600 y 650 efectivos brit├ínicos. Nosotros ├®ramos aproximadamente entre 300 y 320. M├ís de dos a uno en hombres, con apoyo naval y artiller├¡a masiva de su lado. Nosotros ten├¡amos el FAL, algunos una 9mm, la bayoneta, las posiciones que hab├¡amos cavado y armado y las ganas de no movernos de ah├¡ y defender lo nuestro
Doce horas de fuego y bayoneta
Se peleo de roca en roca, de pozo en pozo, en la oscuridad casi total, iluminada solo por bengalas, balas trazadoras y los destellos de los estallidos de la artillería constante. Cuando se nos agotaban los cartuchos, llegaban las bayonetas. El combate cuerpo a cuerpo (impensado en una guerra del siglo XX) fue una realidad concreta en Monte Longdon esa noche.
El subteniente Baldini, jefe del primer pelotón de la Compañía B, vio caer herido al soldado Flores. Le dio la espalda al enemigo para ir a socorrerlo. Lo acribillaron en ese gesto. Así murió Baldini: así era el compromiso de cada uno de los ahí presente, dándole la espalda al enemigo para no abandonar a un camarada, compatriota, compañero.
El contraataque y recuperar posici├│n
“┬┐Est├ín con ganas o se cagaron? Porque si est├ín con ganas, vamos.”ÔÇö Teniente Ra├║l Casta├▒eda, antes de ordenar el contraataque
Así habló el teniente Castañeda antes de ir por el contraataque y tratar de recuperar las posiciones que se habían perdido. 46 hombres desplazo el batallón a recuperar lo que los paracaidistas británicos habían avanzado. Se llego, retrocedieron, se pudieron recuperar varias posiciones que se habían perdido El puesto de socorro británico, con más de veinte heridos estuvo a punto de ser arrasado. Los ingleses llegaron a abandonar posiciones que ya creían ganadas. Lo que ellos calculaban tomar en tres horas empleando solo dos compañías, les llevó más de doce y tuvieron que empeñar todas sus fuerzas. Nosotros ya casi sin municiones , con un enemigo replegado pero recibiendo mas refuerzos y viendo el número superior de ellos y su intenso fuego, hubo que bajar del monte. Aunque el deseo y ganas era resistir, la orden fue bajar para evitar mayores bajas
Bajas en la Batalla de Monte Longdon
| Unidad | Muertos | Heridos | Prisioneros |
|---|---|---|---|
| RIMec7 ÔÇö Primera sesi├│n a cargo Teniente Primero Carrizo y Subteniente Baldini a cargo de la Compa├▒├¡a B | 30 | 92 | 50 |
| RIMec7 ÔÇö Compa├▒├¡a. C a cargo de Teniente Casta├▒eda | 6 | 18 | |
| Argentina ÔÇö Total | 36 | 120 | 50 |
| Reino Unido ÔÇö Tercer Batallon de Regimiento de Paracaidista 3 PARA jefe; Teniente Coronel Hew Pike | 23 | 80 | ÔÇö |
Los aproximadamente 300 efectivos de esta batalla todos del RIMec7. Al regimiento se sumó un refuerzo del Batallón de Infantería de Marina 5 (el BIM5), con aproximadamente 30 efectivos y apoyo logístico con sus ametralladoras sin haber registrado bajas
Hubo 36 muertos, 120 heridos y 50 prisioneros del lado argentino. En la secci├│n del teniente Casta├▒eda, de los 46 hombres de inicio, 6 cayeron en el cerro. Entre los ingleses ca├¡dos hab├¡a tres soldados de solo 17 a├▒os, 1 a├▒o menos que los m├ís chicos de nosotros (18 a├▒os), con la diferencia que ya ellos ten├¡an a├▒os de carrera militar, nosotros ├®ramos conscriptos peleando una guerra que ni sab├¡amos que pod├¡a existir cuando fuimos a cumplir nuestra responsabilidad civil de servir a la patria con el servicio militar obligatorio, sin tener conocimiento avanzado de armas , estrategias y desempe├▒os militar, pero con la convicci├│n que nuestro suelo hab├¡a que defenderlo hasta perder la vida, tal como se le hab├¡a jurado a la bandera al exclamar “SI JURO ” Ah├¡ est├íbamos los pibes que no hab├¡amos terminado de crecer, los pibes que despu├®s de esto, miramos a la vida diferente Est├í m├ís que claro, sabido, razonado y entendido que nadie que haya estado en Monte Longdon esa noche, sali├│ igual de all├¡
Lo que dijeron los vencedores
La victoria brit├ínica no lleg├│ sin un reconocimiento que dice m├ís que cualquier parte de guerra. El brigadier Julian Thompson, comandante de la 3┬░ Brigada de Comandos y principales responsables de las operaciones terrestre en el conflicto y que conduc├¡a el asalto, revel├│ despu├®s cu├ín cerca estuvo el desenlace de ser otro:
“Yo estaba a punto de retirar mis Paras de Monte Longdon. No pod├¡amos creer que estos adolescentes vestidos como soldados nos estaban haciendo sufrir tantas bajas.”ÔÇö Brigadier Julian Thompson, comandante de la Brigada de Comandos brit├ínica
El mismo Thompson reconoció públicamente que nuestros oficiales y suboficiales combatieron y cayeron muertos o heridos junto a los soldados conscriptos en todas las batallas terrestres. No nos mandaron al frente solos. Fueron con nosotros. Eso se valora, y desmiente cualquier versión que quieran plantar desde cuáquer sectores. Al finalizar el conflicto Londres informa que la Batalla de Monte London les había representado tener 23 bajas y más de 80 heridos (documentos extraoficiales y relatos británicos hacen mención de cerca de 50 bajas y 150 heridos
El repliegue al amanecer
A las 5:00 de la madrugada del 12 de junio, los brit├ínicos lanzaron el asalto final desde el norte, noroeste, oeste y suroeste con entre cinco y seis compa├▒├¡as y apoyo masivo de artiller├¡a y morteros. Nuestra posici├│n hab├¡a sido penetrada en varios puntos. Muchos compa├▒eros ya no ten├¡an municiones. Los morteros del RIMec7 estaban destruidos. La artiller├¡a argentina no lograba aliviar la presi├│n. No hab├¡a forma de sostener el cerro, por m├ís valor y decisi├│n que tengamos. Declaraci├│n del teniente Casta├▒eda (En reportajes a├▒os despu├®s de la batalla) expresa: “Mis solados no quer├¡an replegarse, quer├¡an seguir combatiendo, y les ordene en repliegue
A las 6:30 se orden├│ el repliegue hacia Wireless Ridge. De los 300 del RIMec7 que peleamos esa noche, solo 94 llegamos a la nueva posici├│n. El resto qued├│ herido, ca├¡do o cercado y prisionero entre las rocas de Monte Longdon. A las 7:00 de la ma├▒ana, el cerro era ingl├®s. Puerto Argentino qued├│ a la vista del enemigo. Dos d├¡as despu├®s, el 14 de junio de 1982, Argentina firm├│ el cese del fuego.
Memoria
Las piedras que a├║n guardan la historia
Monte Longdon no tiene camino de acceso. Para llegar hay que cruzar un campo de cráteres todavía profundos en la turba, señales mudas de aquel infierno que no se borran con los años. Muchos compañeros han podido volver a transitar por ese lugar, (no es mi caso) y lo hicieron: parados en ese suelo lleno de recuerdos, entonando el Himno Nacional con la voz quebrada, con un minuto de silencio ante las piedras que guardan a los que se quedaron, esos centinelas eternos que debemos mantener la memoria por siempre
Monte Longdon no fue solo la batalla m├ís sangrienta de la Guerra de Malvinas. Fue el lugar donde peleamos con lo que ten├¡amos (el FAL, una 9mm, una bayoneta, y la voluntad de no movernos hasta vencer, pero no se pudo contra el mejor ej├®rcito profesional de Europa, los hicimos retroceder, sin experiencia, pero con coraje decisi├│n y total convicci├│n que lo que nos pertenece no se negocia, se defiende Se puede perder una batalla y tambi├®n la misma guerra, pero jam├ís se deben perder los valores, la dignidad y aprender a levantaron cada vez que nos caemos. Y en la vida Monte Longdon nos derrumba una y otra vez, pero siempre hay que levantarse, aun sabiendo que la batalla fue del 11 y 12 de junio, el veterano jam├ís deja de combatir, sigue combatiendo sus recuerdos, sus vivencias Y aunque el cerro al final cay├│, lo que dejamos grabado en aquellas rocas no puede borrarse, la demostraci├│n del valor, uni├│n y coraje de adolescentes que debimos ser hombres en horas, en d├¡as, defendiendo sus vidas aun sin haber comenzado a vivirlas de forma adulta
Las Malvinas son argentinas. Y Monte Longdon es la prueba que lo supimos defender con la vida.
Firmado: Simplemente un Soldado An├│nimo en Monte Longdon del 17 de abril al 12 de junio de 1982
Malvinas ÔÇö Monte Longdon— Historia y Orgullo
Honor y Gloria a sus H├®roes hoy y siempre
Texto : Alejandro Garcia (RAG)
